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Romain de SOUZA

Escultor de metales, vive  y trabaja en París

 

A Romain de SOUZA le gustan los cuerpos y el movimiento tanto y si aunque les cuaja para la eternidad. Sus esculturas alían tradición e innovación, maestría y aleatorio, dulzura de la materia y la fuerza brutal del esfuerzo. Se acercan al croquis, buscando a recobrar la ligereza del trenzado, la instantaneidad de un movimiento en algunas líneas ensambladas de latón. Cada tallo es un golpe de lápiz que se apropia el espacio alrededor de él.

Lejos de las modas, volviendo a poner en juego su alma en un diálogo inflamado con el metal, atiza el azar para depositarlo a la técnica, hasta que la armonía de las formas responda al grandor de los temas que le inspiran. Entonces, última recompensa, la alegría irradia su obra y trasciende el dolor que lo lleva. Pies martirizados por el bailarín a la conquista del cielo; manos nudosas, endebles y solitarias que se buscan y se juntan en el amor o la oración; incierto cara a cara; torsos enrejados sobre el misterio de nuestras entrañas: cada escultura de Romain de SOUZA celebra la gracia en la cual el cuerpo magullado se eleva.
Los impulsos del latón, del cobre y del hierro densifican el espacio y lo metamorfosean. ¿Quedando fiel al figurativo, estas esculturas no entreabren las puertas de la abstracción?

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